16/08/18

 

ACERTIJOS

 

Gilberto Haaz Diez.

 

*Criticamos la corrupción con airadas maneras hasta que tenemos ocasión de meterle la mano al pastel. Arturo Pérez Reverte. Camelot

 

IMITANDO AL PATRON

 

El gobernador electo de Veracruz, Cuitláhuac García, se puso el jorongo tabajqueño y las pilas de su patrón y, después de ir a la calle Chihuahua 216, colonia Roma, a servirle al patrón, el adorador del béisbol, que me mandó a llamar, anteayer, a la sede de la casa de transición, o de la cuarta transformación, muy diferente a una transformación de cuarta, como le dijo el Jefe Diego Fernández de Cevallos al amoroso, ahora sigue la tónica y línea presidencial y anuncia a los medios que los aviones veracruzanos se venden, jet y unos helicópteros. Pues sí, si el jefe va a vender el avión presidencial y se subirá hasta a los populares Viva Autobús, ni modo que el pupilo ande en jets privados. La aviación del país sufrirá una crisis, pilotos tendrán que ir a buscar chamba en otros lares, pues al menos todos los gobernadores de Morena se alinearán como si todos jugaran en las Chivas, o América. Habrá gobernadores rebeldes, como el de Jalisco. Que ya alista sus controversias constitucionales. Anunció Cui que no habrá primera dama del DIF, veracruzana. La desaparece, y copia al patrón con su tren ligero de Xalapa y sitios aledaños. Esa idea de López Obrador, de 1 mil 500 kilómetros del tren Maya, ha sido calificada y criticada por expertos como una verdadera jalada, irrealizable. Si Peña no ha podido con un tren de 90 kilómetros, imagínense 1 mil 500. Si solo comparamos que de aquí, de Veracruz a Tamaulipas, frontera con Texas, hay casi mil kilómetros (964), la consideran una mafufada no realizable. Si lo logra, dice un simpatizante presidencial, pasará a la historia como un gran presidente ferroviario, como en los tiempos de don Porfirio. Algún día, en esta zona de valles y altas montañas, Orizaba-Fortín-Córdoba, se pensó en un tren turístico, de las no utilizadas vías que bajan al Metlac, donde hay un cuadro retrato de esa bella barranca. Pero solo han sido sueños de pescadores que arrulla el mar. Como el Maya del Peje.

 

LA CASA DE LAS FLORES

 

Aun no logro ver nada, ni el primer capítulo, pero la serie de Netflix, donde la Vero Castro regresa a las pantallas, algunos dicen que está mucho mejor que la de Luis Miguel. La figura más grande de las telenovelas mexicanas, Verónica Castro, regresa a tambor batiente. Y Netflix se anota triunfo tras triunfo, como aquel día en que con House of Cards se apoderaron del mundo televidente, para crear el nacimiento y grandeza de una gran empresa, que comenzó como todas las cosas grandes que se comienzan en Estados Unidos, como aquellos garajes del Silicón Valley, donde el mundo ya no volvió a ser el mismo, después de que unos Ciro Peraloca llamados Bill Gates y Steve Jobs (qepd) irrumpieron al mundo para cambiarlo y no volver la vista atrás, como la esposa de Lot, a riesgo de convertirse en piedras. Con la de Luis Miguel arrasaron en la audiencia, y el hijo del exgobernador Miguel Alemán, Miguel Alemán Magnani, negocia con Netflix para llevar a cabo la segunda de esas series, porque se quedó justo en el momento que aparecía la mamá de Luismi. Y el odio al padre fue de enchílenme estas tortas, más odiado que un Chiva al América o viceversa. Voy a Huffington Post: “Una producción que lejos está de ser una tradicional telenovela (aunque todo el mundo lo esté diciendo), sino que por el contrario presenta actualidad, libertad de expresión e inteligencia emocional. ¿Qué no recuerdan qué tontas eran las mujeres en esos papeles de buenas e ingenuas? María del Mar, María del Barrio, Los parientes pobres, Quinceañera... En cambio, miren a Paulina de la Mora (Cecilia Suárez), personajazo. Lista, feminista, echada para delante, perra si es necesario... Aquí el mundo no está dividido en buenas, ingenuas y vírgenes y malas, audaces y zorras. O qué decir de Virginia de la Mora (Verónica Castro) sacando la casta, defendiendo a la familia del qué dirán (cuando dicen) y al que ella tanto teme. Un mujerón, que sabe confrontar, que sabe levantarse. Y a esto se le suman las inteligencias emocionales. Ambas terminan diciendo, en momentos clave, cosas muy acertadas desde el corazón. Estos personajes tienden a conectar y a trascender mucho más que una bonitilla ingenua que solo vende la ilusión del amor y su físico”. A verla, pues.

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15/08/18

 

ACERTIJOS

 

Gilberto Haaz Diez.

 

* No bastaba vencer, era necesario perseguir al adversario hasta exterminarlo. Camelot.

 

EL CARNAL MARCHELO

 

Marcelo Luis Ebrard Casaubon (Ciudad de México, 10 de octubre de 1959), es un político talentoso, que cubrirá una cancha muy difícil, una cancha donde como en las áreas chicas del campo de futbol, crujen los huesos con las entradas duras, y las espinillas duelen como nunca, mas aquellas como se jugaba en tiempos del Jamaicón Villegas o Pedro Delacha, el que lesionó a Pelé en México, del Necaxa que, o pasaba la bola o el hombre, jamás los dos juntos. Va a Relaciones Exteriores a cubrir una cancha donde hemos tenido hasta a un Premio Nobel de la Paz (1982), Alfonso García Robles, cuyo nombre completo es, apréndanselo, José Alfonso Eufemio Nicolás de Jesús García Robles, ah que papás con bautizar esos nombres larguísimos. Marcelo, que ha sido el primer mandatario electo en Ciudad de México en completar su sexenio, estuvo con Loret de Mola. Tipo listo Loret lo sometió a fuego ilimitado. Preguntó de todo, como en botica, Marcelo fue acusado que lo de la dichosa y famosa Casa Blanca, el escándalo que le brotó al presidente y a la Gaviota, y que tanto daño le hizo en su persona, había sido Marcelo quien lo filtró a la prensa. No fue así, lo aclaró. Fue Carmen Aristegui con su equipo de periodistas investigadores. Manuel Camacho Solís, el político más inteligente (¿Inteligente para qué?, preguntaba el maestro Jesús Reyes Heroles, cuando le llevaban a alguien y le decían que era muy inteligente) del grupo de Carlos Salinas, a punto estuvo de ser el candidato y presidente, pero los celos de Salinas no lo ubicaron allí. Ebrard siempre fue su segundo a bordo, allí mamó y aprendió de política de alto nivel, cuando de castigo fue trasladado a Relaciones Exteriores, Ebrard iba a su lado. En Relaciones Exteriores solo estuvieron tres meses (29 de noviembre de 1993 a 10 de enero de 1994), a Salinas se le cayó la vida cuando le vino el levantamiento zapatista y necesitó a Camacho como negociador de la paz. Murió en 2015 y en ese féretro, a su lado, como el fiel amigo de siempre, allí se vio a Ebrard con ojos llorosos, despidiéndolo.  Habló también de la venganza china, porque no es indio el que no se venga, de quien fue su aliado y allí dejó como jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, que le aplicó la política de antropofagia, es decir, devorar al que te dejó en el cargo, como aquella exclamación de un amigo, que decía: “Por qué me ataca, no recuerdo haberle hecho ningún favor”. Así son los ingratos. Cuando los dejas en el cargo, lo primero que hacen es devorar a quien te puso allí. Como aquel cuadro de Goya, donde dos gañanes enterrados hasta las corvas se matan a garrotazos. La sombra de Caín. Mancera era como su hermano, y terminó por querer sepultarlo, como un enterrador, como si fuera el Caín del Abel bíblico. Suele ocurrir.

 

EL EXILIO

 

Contó Marcelo que en esos años lo comenzaron a acusar de todo, de un fraude y desviación millonaria en una línea del metro y entendió que el tsunami se le venía de frente. Lo atacó el jefe de gobierno y desde Los Pinos cerraban la pinza, hacían el uno-dos. Eran muchos rivales para tan poco peso el de Marcelo, en este país cuando el estado te echa la caballería -como se las echaba el general Custer a los Indios Sioux, hasta que le tocó morder el polvo en la Batalla de Little Big Horn-, y te quieren detener y meterte a la cárcel, lo logran. No importa de qué te acusen, mientras te enjaulan unos cuantos años, como a la Gordillo, aunque la Gordillo es indefendible. Se fue Marcelo a París y hasta allá lo alcanzaba el brazo del desprestigio, qué si vivía en grandes hoteles del lujo, etcétera, muchos etcéteras. Tocó el tema más vital, del que acusan a AMLO de que a Venezuela y Nicaragua no los quiere tocar ni molestar. Ni a Maduro ni al otro gorila, Ortega. Dijo Marcelo que la política exterior en eso ha estado equivocada, que México se ha pronunciado en contra de estas dictaduras y liderado algunos foros (él no se atrevió a llamarles dictadores), y nada ha pasado, siguen teniendo el poder y con más represión y auto atentados locos con drones (eso es mío). Buena entrevista, es uno de los secretarios que cayó bien en ese equipo muy disímbolo de Andrés Manuel, donde reinaran los viejitos por los siglos de los siglos, amén. A ver cómo nos va con ellos, porque con los jóvenes harvardianos de Peña nos fue del cocol. Llegaron muy tentones.

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